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jueves, 13 de enero de 2011

Preparado para volver sobre el asfalto en carrera

Con el nuevo año ya me hierve la sangre para volver a volar sobre el asfalto de la ciudad milenaria de Sagunto. El proximo domingo 16 voy a volver a batirme con mi sombra.
Las sensaciones en los cambios de ritmo de entrenamiento ya me han empezado a gustar.
Recuerdo el martes a las cuatro de la tarde contra el sol mediterraneo del paseo marítimo de Benicasim. Sobre la pulida superficie verde del carril bici. Reflejada mi sombra, perfectamente coordinada por el movimiento de brazos, me deleité mirando. Me deleité sintiendo, a ciento setenta pulsaciones la vida se nota de otra forma.
Nunca olvidaré esa recta, esa soltura, ese poder, esa relajación, ese volver...
Entre los troncos mágicos de los pinos volví a sentir la magia de antaño cuando un día conocí el paraje y enloquecí de libertad.
Hoy más allá de las tres he vuelto a convercer a mi ego de que para esto fui creado, para seguir corriendo. No sabré nunca hacia donde, pero mientras Dios me lo permita seguiré disfrutando del camino.
A pesar de mi debilidad intestinal vírica de hoy, he sido más fuerte y he vuelto a vencer.

lunes, 27 de diciembre de 2010

MI NUEVO MOMENTO MENTAL

Debo aspirar al control de mi mente. Estoy concienciado para ello. El monje que vendió su ferrari es la novela que me ha puesto en el deber y el placer de crecer.
Borrar todas las turbulencias negativas que invaden mi cerebro tiene que ser una practica en la que debo afianzarme.
Poco a poco, dedicando un poquito de tiempo al tema cada día como la hormiguita, sin prisa. Sin presión.
El silencio y la paz del corazón de la rosa que en mi caso será la llama de la vela. Las visualizaciones. El poder del pensamiento contrario al negativo.
Me voy a poner objetivos en un cuaderno de los sueños. Objetivos a nivel personal, profesional y espiritual. Plasmarlos por escrito, publicarlos en algun foro o comentarlos a alguien como Isa para responsabilizarme sobre su cumplimiento, ponerme un plazo corto par los objetivos menores y más largo para los mayores.
Ver como voy avanzando poco a poco. Ver si voy creciendo en vitalidad, felicidad, jovialidad y en ganas de seguir caminando o simplemente es una nueva obligación que se convierte en carga cotidiana que acabo por abandonar como otros tantos propósitos de principio de año pagano para la gente del capital.
De momento solamente una experiencia- casi siempre negativa- como es un lunes después de Navidad y consulta, con mi visualización positiva me ha ido muy bien, a pesar de estar yo solo en el pasillo mientras mis compañeros, todos de vacaciones ignoraban incluso que yo estaba allí, en las galeras remando para llevar adelante la nave hospitalaria de la traumatología y cirugía ortopédica del cupo muchas veces tedioso hasta la extenuación.

domingo, 29 de agosto de 2010

TAUROMACO, TORISTA O ANTITAURINO.

Desde mi última entrada ha transcurrido casi todo un largo verano de mucho pensar. No me quito de la cabeza el asunto taurino.
Taurinos y antitaurinos dividen a España y Cataluña. Tantas razones tienen unos como los otros en sus posturas irreconciliables. Pero yo no llego a definirme y ha llegado el momento. Ha llegado la hora de manifestarme como vividor, espectador y pensador crítico de la Fiesta Nacional.
Por qué fiesta y nacional. Fiesta para los que aplauden o los que van a los pueblos vestidos de blusa y pertenecientes a collas o peñas más amigas del cubata y el desmadre que dels bous al carrer.
Pero sin gustar a casi nadie de los jóvenes segun sus propias declaraciones o asistencia escasa a ruedos de pago, ahí están todos en sus fortines enrejados a los que llamana cadafales. Ninguna fiesta o acontecimiento artístico o deportivo, ningún mitin o comparecencia pública congrega a tanta masa de gente. Serán borregos la mayoría pero ahí está. Por eso fiesta.
Nacional... de qué nación. De Cataluña, no... por sus políticos, el pueblo ni le va ni le viene lo que se ha votado en su parlament. No más corridas de toros en su territorio a partir de Enero de 2012.
Y yo aquí que voto. soy taurino o antitaurino.
Digamos, de momento estudioso de la tauromaquia. Su mundo, sus costumbres ancestrales, sus liturgias, en fin... su religión.
Desde pequeño, siempre he estado metido por azar en medio de la fiesta dels bous al carrer. Ni me gustaba ni me desagradaba. Ahí estaba. Ni me emocionaba ver al astado como animal que resulta practicamente exclusivo, por lo que he leido, ni disfrutaba con la gente que le perseguía y le atosigaba.
No iba a buscar la fiesta fuera de las que me caía por habitante y año.
No iba a las plazas, no veía las corridas en la tele, más que las la suerte ponía delante de mis ojos en casa o fuera de ella. No seguía a los toreros ni les llamaba maestros ni diestros, aunque siempre me chocó el orgullo de sentire matadores.
Con el paso de los años, la ayuda de algún programa radiofónico, gracias a la radio como mestra en formación continuada de la vida y al periodista Manolo Molés, entre otros, me contagiaron algo de ese entusiasmo y esa magia taurina que siempre ha estado como verdadero fetiche en mi subconsciente.
Cada vez me doy más cuenta que la tauromaquia que entró en mi como cierta curiosidad extrañan ha ido creciendo en forma de gusano que me ha ido corrollendo todas mis entrañas, todo mi ser.
Que entiendo a los antitaurinos, como hombre sensible ante el sufrimiento animal, pero la magia del teatro y la liturgia me tira hacia el torero como figura del deporte y de la épica que ya no existe en este mundo donde la fama es tan efímera y a la vez tan acomodada, tan de sacrificio a oscuras y de disfrute colectivo en momentos de gloria. La gloria del torero se forja en largos ratos de silencio y grndes ovaciones que puedenllevarte en volandas hacia el triunfo, el hospital o la muerte. Qué grandeza y a la vez que demostración de poco conocimiento para el ser humano. Ese que lo tiene todo, enfrentándose para aplauso de otros a una bestia que no tiene más que su vida a punto de finiquitar.
Es tan loable como absurdo, tan magnánimo como descabellado. Pero ahí está.
Momentos como los del 11 de marzo que describí en mi último blog no son fáciles de sentir en otro espectáculo.
Seré taurino o tauromaco, pero esto del toro es algo que no puedo acbar de definir.
Hasta con el paso de los tiempos empiezo a sentir fascinación por el animal, casi tanto o más que por el torero, bueno... según que torero.
De momento seguiré estudiando tauromaquia.

domingo, 21 de marzo de 2010

Tomasista, Vouyer o Fetichista.

Está claro que el Jueves 11 de marzo del año 2010 entrará en los anales de mi historia personal como un nuevo hito en la conquista de nuevas sensaciones.
Gracias a Cristina y su laboratorio que nos consiguió unas entradas para ver una corrida de Toros en la feria de la semana de fiestas de la Magdalena.
La plaza de Toros de Castellón se convirtió en una atalaya desde la fila diecinueve para observar y endulzar a los sentidos.
Después de una comida anodina de mucha gente y ruido en los Maños, donde lo mejor fue la compañia de Isa y el arroz de bogabantes, llegamos al coso taurino apretujados y entre el gentio de tanta muchedumbre anónima.
En el fondo se respiraba ganas de ver algo grande. Se respiraba esos momentos previos a un acontecimiento imborrable para los sentidos.
Alguien iba a aparecer en mi vida por la puerta grande. Ya sabia quien. Desde la comida de Javier Moles me entusiasmó solo de oidas. Las azañas que había leido y escuchado del personaje solo eran posibles desde la premisa taxativa de la Maestría en estado puro.
El sol de las cinco giraba hacia el oeste para derramar su sombra hacia el este del ruedo.
Entrada de sombra por 48 euros. Cuando tomamos asiento sobre el duro adoquín, amortiguado por la almohadilla alquilada y sobada, el frio sol de invierno no se atrevía a calentar el rostro enfundando por lo las lentes oscuras de Vogue.
Paseillo y toque de clarines. Banda de fiesta para que el espectaculo de la muerte de los astados se mostrara con toda la naturalidad, precedida por la rancia liturgia de las figuras ataviadas con luces o campanillas, enfundadas en esos trajes ajustados tan artísticos como ridículos.
La tragicomedia daba paso a una figura sobrada de carnes y melena que llevando la muleta fucsia acometía el primer Jundilla de la tarde, ya en sombra.
Julio aparicio vestido de granate y oro daba cuenta con sus movimientos quasi grotescos de una estocada de relumbrón para encender al público con la petición y concesión de una oreja y vuelta la ruedo.
Lo verdaderamente impresionante para el que teclea vendría poco después. José Tomás en cuerpo y alma sobre el albero.
Lástima del animal colorado del segundo, manso sin remedio que había que despachar con lidia de urgencia, pinchazo y estocada. Silencio.
En el quinto la tauromaquia en estado magno surgiría para mí. Gracias Dios por darme la oportunidad de estar ahí. Gracias Cristina. Te estaré eternamente agradecido.
José Tomás. Su sola presencia vestida de amarillo y oro. Delgado y espigado como el mejor corredor de fondo. Tren inferior de isquiotibiales fibrados hasta el deleite. Paso firme de natural enchulado por el trabajo, nunca altanero. Rostro chupado del que está al querer en estado de forma suprema. Andares marcados por esos glúteos de muñeca de bailarín. Hombros anchos y viriles. Estatura justa y necesaria para confraternizar con el toro.
Gracia suprema en la cita, estudio y entrenamiento en la distancia, natural marcando los tres tiempos que los taurinos dicen y entienden . Yo veía la inclinación del cuerpo atornillado al albero como una locura respetusa de osadía y locura frente al que enviste con más de quinientos quilos de fuerza.
Ese silencio en la plaza abarrotada desgarrado por los oles de los tendidos.
Vaya Maestro. Fue amor a primera vista. Al verlo sobre la arena circular, a solas con la bestia, entendí que era de los mios, o perdón por la osadía, yo de los suyos.
Trabajo, entrenamiento diario, dedicación, seriedad. Horas y horas de trabajo para esculpir una figura que encaja con ese traje que al Maestro le encaja como Dios. Me lo imagino en la finca, en el campo viendo amanecer para oxigenar unos músculos entrenados para triunfar. Vaya gozada.
Entendí que ahí estaba el atleta, el gimnasta, el artista, el corredor, el andarín... en fin, eso que siempre he admirado del hombre. El ser más elegante de la creación enfrente de la bestia y la fuerza con hechura.
Claramente Tomasista, o simplemente vouyer fetichista?
Juzguen ustedes...

viernes, 12 de marzo de 2010

De la Maratón a la Marato i mitja

Despues de haberme licenciado en fondo con la maratón de Valencia el pasado 21 de Febrero, sigo hacia delante para preparar la MIM. Maratón y media de distancia. 65 km que me pueden llevar al infierno o a la gloria.
Ya me he recuperado del bajonazo físico y anímico que supone una carrera tan exigente sobre el duro asfalto de Valencia. No duro por su perfil sino por el ritmo mantenido sobre una distancia que te lleva hacia el muro de las lamentaciones:
-Ah si no hubiese ido tan rápido...
-Ay si hubiese corrido con JB a mi lado...
- Ay sino
He recuperado el golpe de zancada y la autonomía de fondo sobre la montaña. He vuelto a sus rampas pedegrosas de cantos y rodeno y a sentir que la hipoxia me devora por dentro cada ve que desafío sus dominios.
Sentir el viento gélido del norte que me corta la cara y me dificulta el avance es querer entrar en un territorio acotado para los más duros, los más resistentes, los más preparados...
Pero tengo esperanza y quiero aproximarme, si no bajar de las seis horas.
De momento no me estoy exigiendo mucho en los entrenamientos aun. Aunque vuelvo esta semana a los 100 km semanales, como garantía mínima de manteniento del fondo conseguido.
Los rodajes largos de montaña son los que me van a dar mi verdadera valía en una prueba tan bella como criminal. El pasaporte mínimo para luchar entre la mediocridad y la fama.
Espero que esta vez el combustible me llegue hasta meta para poder demostrar que el Damy aun tiene mucho que exhibir sobre las sendas de Dios.

viernes, 2 de octubre de 2009

SONEJA: EL REENCUENTRO CON EL ASFALTO DEL 15




Primera carrera de la temporada, después del retorno de vacaciones más quirúrgico que recuerdo en mi haber como traumatólogo. Después de ejercer de cirujano primero del servicio no sé cómo me han quedado fuerzas y ganas para correr.



Tercera semana de entrenamiento con kilometrajes que no llegan a los sesenta semanales, sin pasar de las cuatro sesiones.

Es decir, sin tener nada a favor, afronto mi primer test de esfuerzo competitivo.

Hemos quedado a las ocho en la Opel, es decir bajo de mi casa.

De todos los que comentaron en el foro del club que iban a partir, a la hora de la verdad se reducen a cuatro mosqueteros. Olalla, J.L. Romero, Rafa Usó y el que suscribe.

En el Corsa de Olalla salimos hacia el pueblo de montaña: Soneja.

Cinco años después de aquel debut de mi penúltima etapa, en Septiembre del 2004. En aquella ocasión fue mi primera carrera después de cinco años sin competir. Sufrí lo indecible para estar delante de los de Nules y bajar de la hora en los 15 kilómetros.

Batallas y circuitos de carreras futuras en el habitáculo de ruedas rumbo hacia Soneja.

Aparcamiento fuera del pueblo, mucha gente llegando. Son las nueve menos cuarto. Caminando a la plaza de salida para recoger dorsales. Me he dejado la cartera. Me tendrán que invitar al café de la plaza. En la barra y bien cargado, con José Luis y Rafa, Olalla no toma drogas de ninguna clase. Sigue siendo pura.

Cola para descargar por segunda vez en la mañana. Es la cagada pre-competicional.

Al coche, dejo el móvil. Estoy de segundo de guardia. Nos ponemos ya de tirantes y de corto. El naranja y blanco cuadreado va a juego con las zapatas naranjas cantarinas nuevas. Son las Nike Skilon eleven plus.

Trote y charradas previas . Fabre de nuevo. Cheche Aguilar, Calero, Antonio Ayala. Sin querer me dejo a los míos y me pongo con Fabre a escapar del pueblo para buscar el río por donde entraremos al último km de la prueba. Ahora vamos borriqueros, dentro de poco más de media hora iremos poseídos por la prisa de acabar, de llegar, quizás de triunfar o simplemente de cruzar la meta.

Tengo tiempo de perderme en solitario por el empedrado nuevo de las calles estrechas y empinadas sin salida. Estiramientos en la plaza, en la acera. Aceleraciones en subida y bajada de la recta principal de salida y llegada.

Ya son las diez de la mañana. El cielo entre nubes y claros no amenaza lluvia ni sol. La temperatura muy agradable para la práctica de la carrera a pie.

Debajo del arco de salida apiñados como ovejas que van al matadero, contentos todos de poder escribir una nueva página de deporte popular.

Se da la salida y yo que estoy bastante delante, no lo estoy lo suficiente como para no tener que caminar y rezagarme con gente bastante más lenta y pesada.

Voy adelantando como puedo a derecha e izquierda, incluso zigzagueando. Callejeamos en cuesta y descenso. Tomo la bajada principal como un verdadero zancadier de postín. Son muy buenas sensaciones. El GPS marca 3.31 el primer kilómetro. No está nada mal entre tanto desnivel y andando los primeros metros. No voy a tope y sigo adelantando corredores. Salimos del pueblo para buscar la carretera, cruzamos un puente sobre el río. Comienza la subida que durará hasta casi el km 9. La fila de a uno evidencia que aquí no hay cuadrillas ni compadreos. Poco a poco voy engullendo participantes. Cada uno que atrapo engorda mi ego, pero no demasiado. Aun queda mucha carrera y no me conviene ganar ni un gramo, aunque solamente sea en el pensamiento. Marco ritmos de tres cuarenta y tres cincuenta. Está muy bien. En algún intervalo me voy por encima de cuatro. No pasa nada, estamos subiendo.

KM 5. Avituallamiento liquido. No perdono ni una gota de agua. Los tiempos de las heroicidades ya han quedado para antes de los cuarenta.

Siento pasos. Me giro y llevo furgón lastrado a mi cola. No por mucho tiempo. El aire no deja de soplar contrario al avance. A pesar de ello y en contra de la gravedad acelero y vuelvo a quedarme solo.

Delante Calero es mi verdadera referencia. No le recorto ni un paso a esos aproximados ciento cincuenta metros. Nos aproximamos al kilómetro ocho y el coche del cronómetro junto con la policía que abre la carrera, ya bajan para mostrar a los primeros clasificados. Luis Félix Martínez ya marca distancia con el segundo que es Fernando Ruiz. Después un grupo perseguidor, Recatalá el veterano de Villareal, Víctor el de Onda y Calero. Rafa dice que voy el trece cuando se cruza conmigo. El descenso en solitario sin recortar ni un metro a Calero se hace a buen ritmo y sin agobio en tierra de nadie. No voy a coger a nadie, nadie me va a coger a mí. O eso es lo que pensaba.

KM 10. Más agua que no perdono. En mi mano izquierda sigo apretando el gel energético para los kilómetros finales.

Oigo pasos. Me giro y veo un dúo que me da alcance.

Capitaneado por J. Vicente Prades. El último ganador de la MIM.

El otro corredor parece más mayor, va soldado en paralelo y esconde su timidez debajo de una gorra blanca.

Después descubro en la clasificación que el hombre misterioso es Quique Gallen. El hombre que ha pasado de ser espectador en retaguardia de mi progresión a verdugo esta temporada. El hermanísimo…

_Anem fortets. Me dice Prades, con una naturalidad lejos de las ciento setenta y cinco pulsaciones que galopan en mi pecho. Contesto pausado y con cierta flema inglesa, de jugador de Póker:

_ A bon ritme estem baixant. A Calero no’l agarrem!

_ Com no punxe en la última pujada, difícil. Contesta diplomático el profesor de las gafas redondas y el correr compacto de campeón. Su dúo sigue soldado. No habla, solo corre al ritmo programado. Es un tándem perfecto.

A la entrada al río el piso se deteriora, también mi ritmo. Bajo bastante, y en ese in-pass me adelanta un “piernas torcidas”. Una triple torsión de tren inferior con aspecto de gangil sin poder. Con esas pintas de jugador pachanguero de patio de colegio, me rebasa. Las últimas cuestas se me atragantan. Sin gasolina, a pesar del gel energizante en mi gaznate.

Me persigue un grupeto que quiere pescarme en lo alto del pueblo, no saben que mi última recta a favor de cara a meta va a ser eléctrica. Demoledora. Ritmo de menos de tres en el GPS. Casi doy caza al piernas torcidas. Nadie me pilla por detrás. El suplicio ha sido menos intenso de lo esperado.

viernes, 4 de septiembre de 2009

ECOLOGISTA EN PRACTICAS.

Con el mes de Septiembre se puede comenzar con las probaturas del nuevo curso. No es del colegio. Gracias a Dios. Del trabajo, los sustos y la depre de la rentrada ya se han superado con las dos últimas semanas de agosto.
Así que si no quiero mediocrizarme a pasos gigantescos en la vida de aspecto gris y cotidiano que nos toca vivir, debo innovar. Aunque solamente sea en mi fuero interno.
Cambiar rituales que me hagan sentirme más fuerte y seguro al enfrentarme con la dura y pastosa rutina diaria.
Manuel Vicent, el escritor de Vilavella que hasta ahora había ignorado, meha hecho abrir los ojos. Su novela "Tranvia a la Malvarosa" la he paladeado de una manera exquisita, de manera que me ha hecho sentir más vivo en los pequeños detalles de nuestro entorno.
Estamos viviendo en un plató de la vida que nos hace ser grandes privilegiados. Inmersos en unos decorados envidiables podemos disfrutar de la esencia mediterránea más que el veraneante que tiene un més apretado y con prisas.Nosotros podemos vivir el veraneo de una manera pausada y durante todo el año.
Somos autenticos personajes de novela. Así lo veo con Vicent.
Hoy, viernes 4 de Septiembre es un día histórico para mi personaje. He dejado de ser el conductor estresado del gran vehículo todoterreno para montar sobre dos ruedas rumbo a la estación del ferrocarril.
Mi primer día con bici al trabajo. Que grandes momentos me esperan en esta nueva singladura. Una aventura diaria apasionante llena de extras y secundarios que van a cruzarse en el Plató. "Envejer, morir" no es aun ni las dimensiones del teatro ni el argumento de la obra, como canta el loco en uno de sus trabajos, "La Vida por Delante" en su canción "No volveré a ser joven" basado en un poema póstumo de Jaime Gil de Viedma, adaptado por Gabriel Sopeña.
Esto no ha echo sino empezar a rodar.
Bici, mochila negra del congreso SEROT de Salamanca, casco blanco, gafas de sol , radioauricular MP3 y última novela de Vicent "El Leon de Ojos verdes" sobre el hotel Voramar de Benicasim en 1953.
De momento estoy contento. Y la vida con esas gafas siempre se ve más clara y colorada.
Seré solamente el ecologista en prácticas o me licenciaré en la materia. El tiempo dictará su sentencia.