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miércoles, 28 de mayo de 2008

JEFES Y JEFECILLOS

Todos tenemos jefes en el trabajo. Excepto que lo seamos nosotros mismos de nuestro negocio. A este último caso no me voy a referir.
Lo normal es que el cargo sea por capacidad, competencia o por capital. No me voy a referir tampoco al caso ultimo de mandar por disponer de la pasta y tener que administrarla y además hacerla producir o multiplicarse.
Muchas veces los jefes son por encargo o nombramiento. Menudo chanchullo cuando es por enchufe sin merecimiento. Tiemblo. Temblad subordinados.
Si es por oposición sin rival entonces entramos en lo que se podría llamar el amañamiento político, institucional o administrativo.
A este último extremo me voy a referir en este escrito.

Jefe "per secuela" hasta que la jubilación llegue o la muerte nos separe. Vaya personajillos hemos creado. Sin capacidad ninguna de mando ni de resolver problemas. Sin capacidad de cambiar las cosas. Simplemente depositarios del correo que desde la dirección de la empresa llega a los distintos departamentos. Mientras, el departamento que sufre a un jefe de esta categoria se estanca o se ancla en los años en que se podía solucionar la demanda con dos, aunque ahora se necesite el cuadruple de personal. No es lo mismo mandar de uno que de diez.
La capacidad se va consolidando con los años, con cursos de formación y de gestión a los que nunca acudirán porque no estan obligados y el sueldo será siempre el mismo si tienes veinte problemas por resolver como si no estás para resolver ninguno.
Por supuesto estoy hablando de la empresa pública o funcionariado; si fuera la privada, después de este rendimiento ya estaría tiempo dedicado a otros menesteres.

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